Kiniharu Nikaido
Registrado: 11 Feb 2007 Mensajes: 2
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Publicado: Dom Feb 11, 2007 8:44 pm Asunto: je!!!! pues aca el primero del foro xD |
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ok ok xD soy una fan de KoF yaoi aprovecho para presentarme y colocar un Fan Fic que me costó mucho hacer, ya que lo hice un tanto especial...(con el fin de desubicar espacio teimpo al lector ;D
Antes de comenzar, me gustaría dar gracias a mi hermana por ayudarme. Sé que todavía me falta mucha experiencia en este asunto de la redacción pero hice mi mejor esfuerzo.
La idea surgió de repente, una noche de invierno a solas en mi casa, cuando hacía un dibujo de Kyo con orejas de gato, sentado en una cama. Ya he hecho muchos fics, pero ninguno yaoi, me siento bien, ya que es el primero que publico.
Espero les guste.
Comencemos!!!!!
Belive me…i will
Kyo entró al dormitorio, la luna estaba ya en plena altura coronada por las estrellas, vio su cama a la derecha y la de Benimaru a la izquierda, ocupada por su propietario envuelto en sábanas dispuesto a dormir.
-Beni, yo…-Kyo permaneció en la entrada y cerró la puerta
-…-Benimaru suspiró y cerrando los ojos apoyó su nuca sobre las manos.
-… ¿Sigues disgustado?
-…- Siguió con la misma actitud.
-Lo sabía,- Kyo caminó hacia la cabecera de la cama de Benimaru –No vas a hablarme otra vez.
Benimaru se hizo el dormido y giró sobre su costado derecho dándole la espalda a Kyo.
-Entonces…espero mañana podamos hablar.- Kyo se quitó la playera y el pantalón; poniéndolos en la silla del escritorio, después apagó la luz y se dispuso a dormir recostándose en su cama. Pero se le hizo muy difícil sabiendo que su compañero de recámara estaba enojado con él.
Iniciada la madrugada concilió el sueño y durmió hasta medio día, al despertar se notó un poco desorientado, y miró el reloj despertador de la mesa de noche, marcaba poco más de las 12:30.
Con mucha pena volteó para ver si de casualidad Benimaru seguía dormido, no era de extrañar que ni estuviese en el cuarto: Miró a su alrededor y todo estaba casi igual que ayer, a no ser que en el escritorio yacía un té de limón y un emparedado esperándole, ya fríos.
En un cuaderno abierto a un lado del desayuno estaba escrito: “Hablaremos al anochecer”
Una nota escrita de mala gana, lo que demostraba que Benimaru seguía molesto con él.
Kyo se sentó en la silla del escritorio y prosiguió a tomar de la taza ese té frío, y del emparedado tomó un bocado; se recargó en el escritorio al terminar el té haciendo a un lado lo demás, miró hacia la ventana ubicada justo en medio de las dos camas, dando vista hacia la bahía.
-Esto no debió ser así, Beni no quería que fuese así y yo tampoco quería, ¿O sí?
Desde hace una semana, Benimaru, Shingo y él, decidieron salir de vacaciones, antes de eso, Kyo invitó a sus amigos a una tocada que dio la banda de Iori…
El lugar sería al aire libre en un estadio universitario, la tocada se daría con el pretexto de tener fin cultural.
En todo el concierto estuvieron mirando al pelirrojo como vocal y guitarra, Benimaru abrazó a Kyo por la cintura, besándole el cuello y acariciándole el dorso le preguntó “¿Soy el único? Sé que es tonto preguntar esto y que tal vez tu quieras más a Io…”
Kyo acarició el rostro de Benimaru y con una voz sincera dijo “Yo te quiero más que a nadie en el mundo”.
La tocada había terminado y Shingo decidió llevarse a Benimaru por un rato, argumentando que lo que tenían que hablar era urgente.
“Esta bien” Kyo caminó hacia el estacionamiento, casi a la par de Benimaru y Shingo, “yo iré con Iori, tengo que hablar con él.”
“OK” Benimaru le guiñó el ojo “Good luck, te esperaremos en la camioneta”
Kyo corrió rumbo al camper de la banda, tocó la puerta y una mujer con apariencia Gothic-punk abrió y se le quedó viendo, Kyo se puso un tanto nervioso.
Ella, sin decir palabra le invitó a pasar con una reverencia y un paso hacia atrás.
Los demás acompañantes de Iori vestían de negro, era gente de aspecto gótico que le miraba de forma seductora, unas miradas bastante parecidas a la del pelirrojo pero demasiado cálidas a comparación de él.
Era extraño tener a tales entes oscuros frente a él, y Kyo se sentía como un ratón entre un grupo de gatos hambrientos.
Iori sonrió e inmediatamente sus acompañantes salieron del camper, todos pasaron junto a Kyo y le miraban con deseo, con lujuria…
“Kusanagi, ¿Es cierto qué te vas durante el próximo mes?” Iori caminó hacia Kyo y cerró la puerta del camper y encendió las luces.
“Sip!” Kyo asintió con felicidad, “Beni, Shingo y yo nos vamos de vacaciones, a una cabaña que Beni va a rentar cerca de la bahía…” Los brazos de Iori rodearon la cintura de Kyo, este se sonrojó. “…para…”
“No te vayas, por favor… te necesito aquí con migo…” Iori besó los labios de Kyo como queriendo quitarle la vida con los suyos, Kyo sintió que debía desasirse de los fuertes brazos del pelirrojo, pero no quiso… no pudo resistirse a probar el néctar de los labios de Iori…
“Iori… tengo que irme, yo…” Kyo calló tras sentir y escuchar unas voces conocidas:
“¿Porqué no Beni?” Se escuchó la voz de Shingo, bastante afligido “Solo uno, como en años pasados…”
“No puedo, es que…Kyo…”
“Entiendo…” Shingo interrumpió a Benimaru “Kusanagi-san debió decirte algo que ahora te impide besarme…”
“…”
“¿Dijo que te quería?” Se escuchó un tono curioso en la voz de Shingo.
“Algo así...” La timidez y alegría en la voz de Benimaru se hizo notoria.
“¡¡Qué envidia!!...”
“No llores, Shingo-kun…”
“No puedo…- el entre-cortamiento de la voz de Shingo era notorio –a mí me hubiese gustado que…Kyo o tú…en especial tú…me correspondieses…”
“¿Qué es esto?” Pensó Kyo, yacía recostado en el suelo del camper; sin camisa; con la cremallera abierta; con los ojos hechos un mar amargo de angustia; con el corazón intranquilo… “¿Por qué escucho esto? Debe ser mi conciencia que me está jugando bromas.”
Iori no escuchó nada, el estaba en cuatro puntos sobre Kyo con una descripción de estado parecida a la de Kyo pero; sus lágrimas eran de placer; acariciando su cuerpo, con manos heladas; saboreando con su lengua el pecho de Kusanagi; y con lívido a flor de piel.
“No Puedo…”Kyo cubrió la visión de Iori contra su propio pecho “Te amo…pero…todavía no estoy listo…”
“Estas confundido…” Iori se levantó un tanto molesto, “Aunque te comprendo…más de lo que imaginas…vete con tus amigos…te estaré esperando…”Tomó la camisa de Kyo y lanzó una mirada intimidante a los ojos de Kyo “…Y si a tu llegada no estas listo…entonces…”Guardó silencio por unos instantes y sonrió “No tengo más opción que seguir esperando”. Iori le dio su camisa y le acarició el cabello; soltó a Kyo y dándole la espalda dijo “¿Sales hoy?”
“Si…a la 1 AM…”
“Suerte”
La noche se asomaba y Kyo salió del camper vestido y calmo, Iori le regaló la cinta de sus pantalones y él la guardó muy bien en su chaqueta.
Caminó hacia el estacionamiento donde Shingo y Benimaru la esperaban en la camioneta, Shingo sonrió y sus ojos enrojecidos se cerraron ahogando las lágrimas que deseaban salir.
Benimaru abrió la puerta de copiloto y movió el asiento para que Shingo fuese en la parte de atrás de la camioneta, enderezó el asiento y con una sonrisa invitó a Kyo a sentarse, “Yo manejaré” Kyo se sentó tranquilo tras escuchar esas palabras provenientes de los labios del rubio.
Benimaru subió a la camioneta y encendió el motor.
“Beni… ¿vamos directo a tu casa por las maletas?” Shingo preguntó cabizbajo.
“Si, ¿quieres pasar a otra parte antes?” Benimaru condujo la camioneta hacia la salida del estacionamiento.
“¿Podemos detenernos en una tienda por cigarrillos?” A Kyo le extrañó la pregunta ¡En especial proviniendo de Shingo!
“¿Desde cuando fumas Shingo?” preguntó Kyo fingiendo una sonrisa.
“Kyo…” Benimaru le hizo una seña indicándole silencio “…pasaremos a un mini súper y compraremos un café de paso, para no tener que comprarlo en el aeropuerto.”
“Está bien” Kyo quería olvidar el porqué la tristeza de Shingo e intentó disimular que no sabía nada… “Shingo, tengo un último cigarrillo, pero sin filtro, ¿Fumas sin filtro?”
“Gracias Kusanagi-san.”
En el estacionamiento del mini súper tomaban sus cafés y miraban las estrellas.
“No me tardo.” De repente Shingo, salió de la camioneta; dejó su café en el toldo y corrió dentro del mini súper de nuevo.
“Eso espero….!” Benimaru fue interrumpido por Kyo que le tomó por la cintura.
“Apenas son las 9 estamos a 30 minutos con tránsito a vuelta de rueda y a 15 con las calles calmas. El chico puede tardarse hasta dos horas si así lo desea…total, tu casa no está muy lejos del aeropuerto…”Kyo besó a Benimaru en el cuello y ascendió a los labios, Benimaru abrazó a Kyo y prosiguió a seguir besándolo.
“¿Me amas?” Benimaru preguntó insistentemente
Esta vez Kyo no pudo responder y miró los ojos del rubio sin pronunciar palabra durante un rato.
“Sí…” Al fin contestó en tono desabrido“…Te amo…”
“Entonces, dime la verdad…”Benimaru tomó su posición en el asiento del conductor y sonriendo con preocupación preguntó “… ¿Por qué estas tan angustiado? Lo noté cambiaste tu semblante después de ver a Iori…”
Kyo había pensado que había disimulado bien pero no había contado con la astucia de Beni.
“Yo…”Kyo se mordió los labios pidiendo que algo interrumpiese el momento, pero nada lo hizo. “…no puedo decírtelo”
“…Creo que te entiendo…” Benimaru miró a Kyo con acento suplicante “Creo que yo no confiaría tan rápido en alguien como yo…así que si no me lo quieres decir, no lo hagas…” Benimaru dijo en en son de broma.
“¡¡¡No es eso!!!” Kyo intentó aclarar el asunto pero no pudo, enmudeció por completo.
“¿Entonces?”
“No sé…”
Benimaru enojó por tal respuesta “¿Intentas burlarte de mí? Es imposible que no puedas responderme por que no lo sabes…”
Shingo llegó, tomó su café y entró al auto “Se me olvidaban mis cigarros, ¿Alguien quiere?
Así comenzó a abrirse el abismo silencioso entre los dos, cada vez más profundo, cada vez más hondo, al bajar del avión, Kyo dio por hecho que esto duraría más tiempo de lo que pensaba.
Kyo se vistió y salió al pasillo, a su derecha el pasillo le llevaría a la sala; a su izquierda el final de este y la puerta de la recámara de Shingo, bien sabe Kyo que su pupilo no quiso compartir la recámara con él y que le había pedido a Beni que lo hiciera como un gran favor.
Entró ala habitación de Shingo viendo todo en orden y solo, al parecer Shingo también había salido, ¿Pero a dónde?
Caminó hacia la sala y vio la consola de video-juego de Shingo, comenzó a jugarla para pasar el tiempo. Los discos estaban puestos a un lado; comenzó a elegir y no pudiendo decidirse los probó uno a uno, terminando por jugar uno que trataba sobre las aventuras de un príncipe de Medio Oriente, nada malo según él.
Dieron las cuatro de la tarde y Shingo llegó ala cabaña.
-¿Hay alguien en casa?- Preguntó el aprendiz-
-Aja…-Kyo siguió en la misma posición, al no querer moverse, casi toda su atención estaba dedicada al juego.
-¿Ya comió?- Shingo puso en la mesa de la cocina una bolsa de mercado.
-No…
-¿Y a que hora piensa hacerlo?- Shingo sacó un paquete de unicel y lo puso en el horno de micro ondas.
-Jugando…- Kyo se encogió los hombres y se inclinó hacia delante, delatando que le estaba costando trabajo.
-Kusanagi-san…- Shingo caminó hacia Kyo -…Tiene que saltar allí, al llegar a la plataforma camina hacia la pared y en vez de saltar para llegar al otro lado y pelear con los soldados, puede apretar el botón de matanza rápida, así no les dará tiempo de reaccionar y no le harán daño…
-Shingo…-Kyo puso pausa y miró a su pupilo.- ¿sabes adónde fue Beni?…
-Nnnop.
-¿Puedo hacerte otra pregunta?
-Adelante.
-¿Qué te ha dicho sobre él y yo?
-…
-…
-Pues….dice estar enojado con tigo…pero no sé, creo que…
-…
-…creo que tiene miedo de algo… no conozco tanto a Beni como tú, pero siento que está temeroso a que algo pase.
-¿Como qué?
-Aún no lo sé.
Kyo continuó jugando siguiendo los consejos de Shingo y se quedó pensativo. Sonó la alarma del horno de microondas, Shingo corrió hacia la cocina y sacó el paquete. Lo abrió y el delicioso aroma de la carpa al mojo de ajo voló directo hasta la nariz de su maestro.
-Kusanagi-san, Su comida está lista, ¡le traje de comer esta deliciosa carpa!
Kyo tragó saliva y recordó que solamente había tomado el té frío de limón.
-Gracias Shingo-kun, iré en un momento, ¿podrías ponerla en la mesa del comedor?
-Claro pero…-Un sonido extraño hizo que Shingo callara, algo parecido al burbujear de una caldera….
-Creo que mejor me la como ya…-Kyo rió, poniéndose una mano en el estómago y poniendo el control a un lado, caminó hacia Shingo y tomó la carpa en su plato de unicel.
-Sí, será lo mejor.- Shingo se sonrojó, y comenzó a reír de esa forma tan pueril, tan propia.
Al terminar de comer, Kyo tiró la basura en el bote de la cocina; caminó al bañó y se lavó los dientes.
-¿Rico?- Preguntó Shingo.
-Ujum- Kyo afirmó y enseguida escupió el enjuague.- ¡Delicioso!
-¡Qué bueno!- Shingo sonrió abiertamente.
-¿Sabes?…
-Qué…
-Sé que para compartirte mi técnica hiciste un trato con migo.
-¿Cómo olvidar el almuerzo de la escuela?
-No acepté por eso, sino porque noté en ti algo tan hermoso, tan especial- Kyo caminó hacia Shingo, dejando aun lado lo que estaba haciendo. –Desde ese día siempre que puedes has estado a mi lado cuidándome, -Kyo puso su mano derecha sobre el hombro izquierdo de Shingo- Quisiera agradecértelo…dime cómo…
-Kusanagi-san…- Shingo no se movió, por más que quería tenía ganas de huir, pero simplemente en lo más profundo de su ser deseaba quedarse. Sus pies permanecían quietos, no por nerviosismo, si no por voluntad propia, lo que estaba por suceder era algo que consideraba incorrecto, pero no iba a huir, por que deseaba que pasase.
-…lo que quieras…
-Yo…
-…dímelo…
-Deseo que sea feliz…
Kyo sonrió, notaba que Shingo decía la verdad, pero también que no era toda.
-Mientes…
-¿Kusanagi-san?
-Tú quieres esto…-Kyo abrazó a Shingo, -lo que me dices es verdad, pero tu bien sabes que quieres otra cosa que también puedo hacer…
-Sólo uno…largo…
Kyo besó a Shingo por un largo rato, perdieron el equilibrio quedando tumbados en plena entrada del baño. Kyo hizo lo posible para que Shingo no se sintiese mal, el beso duro demasiado, pero no lo suficiente, para encontrar…la realización de un sueño ajeno y la búsqueda de una respuesta que resolviese todas sus dudas.
Enseguida las caricias no se extrañaron, las ropas estorbaban y las miradas eran embriagantes, beso tras caricia y enseguida otro beso, sin darse cuenta se encontraban enlazados tanto física como mentalmente, Shingo comprendió a Kyo y Kyo se compadeció de si mismo.
Sus oídos eran sordos al entorno, menos a los gemidos del otro y sus cuerpos eran obedientes al pensamiento del otro, era como si estuviesen poseyéndose cual espíritu a una marioneta.
De pronto Shingo y Kyo abrieron los ojos y como si se hubiese deshecho un encanto se separaron y sonrojados comenzaron a vestirse.
Poco después de terminar, dieron las 7:30 PM, salieron a la sala y vieron que el video juego y la tele seguían encendidos, Shingo los apagó y sonriéndole a Kyo caminó hacia su recámara.
Kyo le siguió, al entrar cerró la puerta, miró a Shingo sentado en la cama indicándole se sentara.
-Escucho lo que tengas que decirme…-Kyo miró a Shingo con picardía, mientras se sentaba.
-Cuando…- Shingo se recostó en las piernas de Kyo – Cuando Benimaru me dijo la noche de la tocada que usted le había dicho que lo quería…me sentí mal, muy mal, lo mismo sentí cuando usted me preguntó qué quería, pero cuando me besó…supe que a pesar de que estaba mal, yo me sentí bien, y me gustaría seguir sintiéndome así…
Nene, -Kyo le susurró al iodo –Ya sabes lo que siento al tocarte, al respirar y exhalar al unísono con tigo, sentir tu fuego, besarte…lo que siento al mirar el cuerpo de Benimaru, al tocar la espalda de Iori, contemplar sus ojos… siento tu inocencia, tan pura como la de un niño…me haces sentir bien, al verte mi cuerpo se llena de energía y siento como si no hubiese un mañana por el cual preocuparse…Quiero estar con tigo, pero quiero estar con los demás…
-Solo una hora, quédese con migo…unos minutos…segundos…
-Esta bien…- Kyo sintió una lágrima correr por su pierna y secó los ojos de Shingo quien tomó entre sus manos la mano cercana a estas.
Shingo se quedó dormido, Kyo lo acomodó en la cama; sintió el movimiento de los brazos de su maestro pero no quiso despertar; Escuchó la puerta como una despedida y su llanto fue tan silencioso como la luna, testigo de su dolor.
Kyo esperó en la sala durante dos horas y ya eran las 10:00 PM cuando dejó a su pupilo durmiendo.
Dieron la una de la mañana, las dos y Benimaru no llagó hasta que dieron las cinco; Recargándose en la pared, mareado, desalineado, y oliendo a alcohol.
-Beni…- Kyo caminó hacia Benimaru.
El rubio corrió hacia el baño como pudo, y cerró la puerta, con una mirada confusa miró a su alrededor y colocó el seguro de la puerta.
Kyo sintió que algo impedía latir a su corazón, y era el estado de Benimaru lo que le hacía sentir esa sensación; corrió e intentó abrir, fue inútil -Tomaste demasiado…
-Lo sé… - Inclinado sobre el inodoro Benimaru tosió alcohol.
-¿Porqué?
-..Me duele…me…duele…-Benimaru se tocó el pecho.
- No lo vuelvas a hacer, por favor.- Kyo siguió intentando abrir.
-Sabes… fui a encontrarme con Iori, quería alejarme de él y no podía- Benimaru se detuvo y comenzó a llorar como un niño –…no supe…decir nada…y pensé eso… “no lo vuelvas a hacer”…y se rió cuando dije “no”…me dijo que era un tonto, que pensaba que lo tuyo…con migo…
-¿…?
-…Luego no lo pude detener…
-Beni…
-Juro que lo intenté… pero no pude…su presencia me paralizó, me sentí fuera de mi yo era un espectador de lo que pasó…
-Yo tampoco pude…
Ambos guardaron silencio y luego Benimaru se acercó a la puerta.
-Kyo… eso era lo que no me querías decir….-Benimaru se secó las lágrimas y quitó el seguro, más no abrió la puerta.
-…sí…en parte…también no te dije que me…me hizo dudar.-La puerta se abrió y Kyo entró Benimaru le abrazó como tratando de consolarle.
-Hubieras…confiado en mi, para eso estoy…si te decides por alguien que no sea yo…me conformo…con tu felicidad….si tu eres feliz entonces yo lo seré…aunque no esté a tu lado.
Kyo sonrió y después miró hacia la puerta donde Shingo les miraba.
-Yo también deseo que sea feliz…-Shingo permaneció inerte, en eso Benimaru le sonrió y enrojecieron al mismo tiempo.
-Parece que todo ha terminado bien…-Benimaru sacó a Kyo del baño y quitó a Shingo de la entrada- Necesito bañarme antes de dormir…ya no me aguanto…-Cerró la puerta y caminó tambaleante hacia la regadera, quitándose la ropa.
-Beni…- Kyo tocó la puerta –estas ebrio…deja que alguien te vigile mientras te bañas, puedes caerte…
-¡No estoy ebrio!…
-Lo estas y no te voy a dejar en paz hasta que abras esa puerta y dejes que uno de nosotros entre.
-Kyo, eres un oportunista…-Benimaru se puso una toalla en la cintura y abrió la puerta, su mirada mostraba picardía -…tu quieres un pretexto para verme…
-¿¿¿YO???- Kyo dio un paso hacia atrás y sonrojándose de asombro tartamudeó- ¡N...No cabe duda que estás completamente ebrio!
Benimaru rió casi a carcajadas y salió del baño, su mirada buscó a Shingo quien se disponía a huir de la escena a hurtadillas. – ¡Shingo-kun!, tu vendrás al baño con migo…
-¿Ehhhh…?
-Si, ¡Tú lo harás!- Benimaru jaló a Shingo por la playera.
-!!!¡¡¡No, Matte Benimaru-kun…!!!! –Shingo se sonrojó al grado de parecer enfermo, Benimaru comenzó a jalar a Shingo hacia el baño y Kyo solo observaba atónito -¡Onegai…Kusanagi-saaaan!- La puerta se cerró.
-Será lo mejor Shingo, no quiero más mal entendidos con Beni.- Kyo sonriendo fue a sentarse a uno de los sillones.
-Pobre Shingo- Pensó Kyo- Lo compadezco quien sabe que valla a hacer Benimaru en esas condiciones con él.
Benimaru corrió la cortina de la regadera y se comenzó a bañar.
-Benimaru-kun…
-¿Qué?
-Tengo una pregunta…-Shingo se acercó a la regadera -¿Qué pasaría si Kusanagi-san eligiera a uno de nosotros dos?
-¿También te lo dijo?
-Esta tarde…
-Mira Shingo-kun, yo respetaría la relación de ustedes dos si Kyo te elige…pero no sé que pasaría con Iori, he’s so posecive…
-¿Y si Iori es el amor de Kusanagi-san?
-Querido…solo nos queda resignarnos…
-¿Todo entre nosotros quedará como si nada de esto hubiese pasado?
-Lo que pasó fue entre Kyo y tú, y Kyo y yo, no entre nosotros dos… ¿Ne Shingo-kun?
-Hai- Shingo asintió con felicidad.
-Entonces, ¿Qué esperas?- Benimaru sacó su mano haciendo su cortina a un lado y Shingo se desprendió de su ropa rápidamente y le tomó de la mano entrando a la regadera.
Kyo se sentó en la cama de Benimaru, tenía puesta una pijama blanca y en la cabeza una diadema con orejas de gato.
Sonrojado miró la otra cama y decidió dormir en la de Beni, -Total, ya estoy aquí y tengo sueño…-Kyo sonrió y se acomodó dentro de las colchas.
El reloj marcó las 6:30 AM y Benimaru entró a la recámara, con una sonrisa amplia en sus delgados labios.
Prosiguió a ponerse la pijama y vio a Kyo durmiendo, tan inocente y confundido, tan vulnerable, las orejas de gato mostraban cierto acento de ternura en ese hombre tan maduro. Benimaru caminó hacia él y le susurró al oído:
-Espero sepas elegir bien…Kyo-chan.
Y besando su frente acarició su cabello.
-Créeme, lo haré…- Kyo abrió los ojos y sonrió jalándole por el cuello. –…pero antes…debo…
***Fin*** _________________ http://img397.imageshack.us/img397/9502/ichiani5fcsk0.gif |
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